miércoles, 15 de septiembre de 2010

Bicentenario sin campamentos

El logro de una meta no es sólo cumplir con un objetivo, sino que dar cuenta de una gestión que no puede involucrar a un solo grupo de la sociedad. Soñar con un 2010 sin campamentos se traduce entonces en perseguir ese sueño y poner todo a disposición para lograrlo.

Siempre hemos dicho que es una meta a la que convocamos a toda la sociedad y que en algunos momentos del camino nos hemos sentido solos con los pobladores de campamentos, y que así no se puede. Y a lo largo del tiempo en que hemos luchado por esto no hemos callado, sino que más bien, hemos actuado y nos hemos permitido hacernos partícipes y autores de una sociedad más justa.

Faltan sólo días para celebrar el Bicentenario de nuestra patria. Y hoy más que nunca nos paramos frente a un dilema ético: asumimos que ya se logró suficiente, o arriesgando cierto fracaso, aprovechamos esta última instancia para decir lo que falta y no abandonar a los que quedan. La meta propuesta en gran parte se ha logrado, pero un excesivo exitismo o satisfacción no puede dejar a algunos abandonados.

Porque sentimos que no podemos celebrar como corresponde este Bicentenario, ésta no es la sociedad que queremos. Y por esto actuamos y no nos quedamos callados. Hoy hay muchas razones para exigirle a la sociedad que se involucre: y no es sólo exigir el fin de los campamentos, sino que es exigir condiciones de vida dignas o el respeto por la dignidad de las personas. Basta ver lo que ha pasado con los mineros atrapados o la situación de los mapuches. Vivimos en una sociedad que parece no comprender que todo esto es tarea de todos. No hemos parado a reflexionar, no hemos parado nuestras tareas cotidianas para empezar a actuar.

Y aquí está el dilema ético: exigir lo que estamos exigiendo no es un capricho de algunos, es haber conocido una realidad y tomar una opción. Denunciar es un dilema ético, y no nos quedaremos callados aún cuando algunos piensen que es sobreexposición. Seguiremos denunciando, junto a las familias más excluidas, que sí es posible un 2010 sin campamentos, pero sólo si se aúnan las distintas visiones políticas, económicas y sociales que gobiernan nuestra sociedad. Porque el bien común sólo lo alcanzaremos de esta manera, haciéndonos partícipes e involucrando a otros. Es fácil decir que soñamos con una sociedad más justa, pero es muy distinto tomar una opción real por hacerlo.

Frente a la celebración del Bicentenario tenemos dos opciones: o decidimos callar frente a las injusticias de nuestro país o decidimos actuar y transformar nuestra vida. La historia no es neutra, la sociedad la va forjando. Hoy nos paramos ante el desafío de cambiar nuestra historia, de nunca callar, de siempre denunciar y actuar por el bien común.

Javiera Pizarro G.

1 comentario:

Julio César Fernández dijo...

Me parece que esa es una lucha muy loable y que merece ser concretada por parte de los politicos o de la sociedad siempre sera una lucha constante.