lunes, 29 de octubre de 2007

Y ahora, ¿qué hacemos con el 4.4%?

A través del Espacio de Debate se busca fomentar la reflexión al interior del equipo de Un Techo para Chile. Cada semana hay un encargado de escribir acerca de un tema de interés nacional y que se relacione con nuestras inquietudes.Éste no necesariamente representa la opinión de todos los que aquí trabajamos.
Hace unos días se dieron a conocer los resultados de la Encuesta Panel Casen 1996, 2001, 2006, que realizó el Observatorio Social de la universidad Alberto Hurtado.

En cuanto a los resultados específicos, no deja de sorprender este 4.4% de la población que permaneció siempre en la pobreza durante los años 1996, 2001 y 2006; y el 29% que fue pobre una o dos veces en estos mismos años.

Más allá de la discusión sobre si estas cifras son elevadas o bajas, o si se han debido a tal o cual motivo, se vuelve relevante mirar hacia adelante, no únicamente desde el plano de la investigación, desde donde se puede decir que gracias a este estudio los investigadores cuentan con material para analizar otros fenómenos sociales.

Es necesario hacerse la pregunta: ¿Qué hacemos con ese 4.4% y qué hacemos con ese 29%?, pero desde una perspectiva que busque generar un cambio en los sectores más pobres de nuestra sociedad. Es por eso que estos resultados adquieren valor cuando se vuelven un insumo para el diseño de programas y políticas sociales destinadas a las personas más pobres de nuestro país, y deberían movilizar a quienes los diseñan.

Sin embargo, los efectos que hoy en día tienen estos programas se deben a que se cometen errores al creer que las cifras son suficientes para diseñar y planificar. Como resultado, se crean políticas y programas que finalmente no generan ningún cambio, pese a que su diseño se cree que está bien planeado, hay un diagnóstico, los objetivos parecen los adecuados, la metodología se correlaciona con ellos, los tiempos y los recursos son los acordes…Se podría afirmar que generarán los cambios esperados, pero en la realidad eso no ocurre.

Con el fin de tener todo lo necesario para diseñar políticas y programas que apunten a mejorar la condición de vida de las familias más pobres, no sólo sirve contar con los datos duros de la realidad que se quiere cambiar. Creo que es imprescindible conocer, desde otra perspectiva, el para qué se diseñan estos programas y políticas. Y por conocer no sólo me refiero a ciertas técnicas, sino que implica un acercamiento profundo con aquellas realidades, generando espacios de diálogo, de intercambio de ideas y opiniones, disposición a compartir, la capacidad de ver más allá de las apariencias, valorar profundamente las habilidades y conocimientos desconocidos de un grupo grande de la sociedad.
El desafío, entonces, no sólo va por seguir estudiando estos temas, sino que también generar estrategias que permitan conocer desde otra mirada la realidad, desde la mirada de nosotros los pobladores y los dirigentes de estos sectores más vulnerables. Si para desarrollar políticas sociales se considerara nuestra visión, nuestra experiencia de vida -que muchas veces la sociedad conoce a través de estas cifras-, sólo así podremos generar un movimiento que tenderá a romper con el orden social que no permite construir una sociedad inclusiva y equitativa.
Por Cecilia Castro
Lunes 29 de octubre de 2007

1 comentario:

Lunita dijo...

Estoy absolutamente de acuerdo con Cecilia en que el trabajo se debe hacer en terreno en conjunto con la gente que será afectada por esa nueva politica pública. Es por eso que se hace fundamental que existan instancias como el Consejo Asesor para la Educación o el Consejo Asesor para la Reforma Previsional donde todos los involucrados puedan participar en la toma de decisiones para que se discutan los temas y se estudien los distintos puntos de vista, ya que eso es la clave de cualquier sitema democratico.