lunes, 5 de noviembre de 2007

Legado de Roger Vekemans S.J. en nuestro país

A través del Espacio de Debate se busca fomentar la reflexión al interior del equipo de Un Techo para Chile. Cada semana hay un encargado de escribir acerca de un tema de interés nacional y que se relacione con nuestras inquietudes.
Éste no necesariamente representa la opinión de todos los que aquí trabajamos.
Corría 1957, cuando a los 36 años de vida arribó a nuestro país, proveniente de Bélgica, el sacerdote Jesuita Roger Vekemans. Su obra y legado en nuestro país fueron sencillamente notables. A solo 2 años de su llegada organizó la Escuela de Sociología de la Universidad Católica de Chile, siendo director y maestro de quienes hoy en día cumplen un importante rol en la sociedad, como José Joaquín Brunner, Tomás Moulian, Manuel Antonio Garretón, entre muchos otros.
Fue en esa escuela donde surgieron los primeros esbozos de la denominada “Promoción Popular”, la cual buscaba remodelar la estructura social, con el fin de establecer un cambio social radical. Esta iniciativa postulaba que la sociedad debería abrirse para permitir el acceso de los grupos marginales, a través de una extensa gama de mecanismos de acogida, fueran éstos culturales, económicos o políticos. Éstos organizarían a los sectores marginados para intentar las reformas sociales, reunidos en juntas de vecinos, centros de madres, clubes deportivos y talleres de todo tipo. Sin lugar a dudas, postulados que hoy en día están más vivos que nunca en nosotros, jóvenes de Un Techo para Chile.
Roger Vekemans también participó activamente en 1959 en la fundación del Centro de Investigaciones Socioculturales CISOC- Bellarmino, y en la creación del Centro para el Desarrollo Social de América Latina (DESAL). Y en 1966 creó la Fundación de Beneficencia Ayuda y Esperanza; fue asesor de la Acción Sindical Chilena y de la Unión Social de Empresarios Cristianos.
Pero su obra no solo la realizó en nuestro país, ya que a inicios de los años setenta se dirigió a Colombia junto a un grupo de personas, donde si bien no pudo llevar a terreno su acción social, lo hizo mediante sus investigaciones sociales y la fundación del Centro de Estudios para el Desarrollo e Integración de América Latina (CEDIAL).
Finalmente, y de vuelta en Chile a mediados de los años 90, este sacerdote continuó con sus estudios socio-teológicos, pero ya retirado del ámbito público. Trabajó como orientador espiritual de muchos estudiantes y guía de matrimonios, ayudando a mejorar las relaciones familiares y la vida cristiana de las personas a través del Movimiento Familiar Cristiano.
Todo eso hasta que este 24 de octubre, y por causa de una enfermedad que lo afectó por más de 4 años, falleció, no sin antes ser uno de los pioneros en enseñarnos e invitarnos a asumir el compromiso por trabajar por los más marginados de la sociedad.
“La línea divisora entre los marginales y la sociedad está dada por la falta de participación, que se deriva de la falta de pertenencia, producto, a su vez de la falta de receptividad, es decir del rechazo por parte de la sociedad instalada”. (Roger Vekemans)

Por Cristóbal Astaburuaga
Lunes 5 de noviembre de 2007


1 comentario:

Lunita dijo...

Creo que muchas veces lo que falta es gente como Vekemans que no se conforma con el hacer sino que lleva la reflexión a un paso más allá, al plano academico donde se discuten los temas a nivel universitario y profesional. Muchas veces es ese nivel intelectual el que se necesita para hacer cambios radicales y profundos.